Sin saber como fuí a parar a ese lugar, me encuentro en el interior de un gran salón, curiosamente esta dividido en ciertas áreas, aunque no hay señales que las marque, se sabe que allí están. Cada una de ellas tiene una o dos o varias mesas, y alrededor de ellas personas (hombres y mujeres, pero mayormente hombres) trabajando, elegantemente vestidos con un uniforme de etiqueta: pantalón negro, chaqueta blanca, corbatín negro, camisa blanca, zapatos y calcetines negros también (el estilo me remonta a la belle epoque europea). El olor a comida inunda el ambiente, y a pesar que puedo oler de todo, puedo distinguir de donde viene cada uno de ellos, puedo distinguir el área de las pastas, el área de la carne roja, el área de mariscos, el de los postres y bebidas, o el de ensaladas, que es donde estoy actualmente…………
Estoy con el chef maestro en ensaladas, me esta describiendo como funciona el secreto de algunos sabores, pero aprovechando una distracción que le hace un mesero, curiosamente recorro con la vista el lugar donde estoy: el salón ya no parece salón, mas bien es como el interior de una iglesia, la arquitectura se ubica a un estilo barroco-rococó, sin embargo, las ventanas son de un indiscutible genio mozarabe. Lo que me llama grandemente la atención es lo lastimeramente cuidado que está, ya que las paredes son de un color beige o mostaza (por viejo), y fijo la vista en una ventana en especial, pues una filtración de agua de lluvia en la pared ha formado un reflejo caprichoso debajo de ella, como si fuera un espejo de forma delicadamente exquisita. La voz ronca del chef hace centrar mi atención sobre él, a pesar que esta vestido como todos los demás, el es mas alto y de complexión mas gruesa que los demás, el color de la piel es de un blanco no pálido, sobresaltan unas chapas naturales, cejas gruesas y alargadas que hacen juego con su gran bigote y su cabello ondulado, todos de un negro azabache, y me confunde mucho la imagen, pues no lo imagino como jefe de cocina, bien parecería mas como un gran director de pista de circo clásico. Me dice que tengo suerte, pues el mesero acaba de ordenar una ensalada de sus favoritas, cuyo elemento base es el tomate (el nombre ni lo recuerdo, ni lo pude pronunciar jamás, el solo dijo algo como mezcla de francés y catalán). Sobre la mesa prepara todos los condimentos, y en una estufa algo oxidada de hierro empotrada en la pared negra-ahumada coloca una pequeña cacerola de aluminio con dos tomates grandes. Después de un momento pega un pequeño grito, y saca uno de esos tomates, con un fino y filoso cuchillo le hace algunos cortes, y como por arte de magia separa solo la pulpa cocida de la cáscara y las semillas, la coloca en un pequeño plato hondo, lo condimenta y luego murmura algo a uno de sus asistentes….. …..me dice: “esto es para alguien especial, este cliente si sabe lo que quiere, ya verás como se sirve…..”, el ayudante se asoma con algo parecido a una jeringa grande, el maestro cocinero la toma y la llena de esa pulpa preparada, luego la inyecta en una especie de gran pajilla o popote de vidrio que va sobre una montura que se usa como un magnifico anillo, y me muestra que así se debe de comer: sorbiendo desde el extremo superior con el anillo colocado en la mano derecha.
De repente, en forma abrupta otro mesero joven, no pude distinguir muy bien su cara, llega con un contador en la mano y grita “ya son setenta y siete”, “ya son setenta y siete”……muchas veces….. con una interrogante mirada busco la cara del chef, pero otro muchacho atrás de el me dice: “lo que ocurre es que el negocio no esta muy bien, y desde los últimos tres o cuatro meses, solo setenta y siete personas han pedido ese famoso platillo”. Sin embargo, siento a mi alrededor una gran cantidad de miradas un tanto maliciosas, y sonrisas escondidas, que estoy seguro, se refieren a mí.
Algo que me inquieta, pero que no pongo mucha atención, es un comentario que viene del vacío y dice algo así como “…..estamos locos…..”
De nuevo, devuelvo mi atención al lugar donde gritó el muchacho, él ya no está, pero observo detenidamente esa otra estufa, también a manera de plancha de hierro, empotrada en una pared sucia de hollín, grasa y humedad, sin ningún elemento de cocina sobre ella, y debajo de sus patas algunos residuos de carbón y cenizas…..pero sin rastro de cocinero, comida o ayudantes…..” Él ya no está, él era especialista en platos de pollo…” me dice el chef un tanto entristecido, como excusando la ausencia de su pobre compañero , sin embargo, desde el fondo alguien dice que “eso” (refiriéndose a la mala suerte del cocinero experto en pollo, que no se si lo despidieron, él se fue por su cuenta, o por algunas expresiones, sospecharía que pudo pasarle algo peor…..), en fin lo que le haya pasado tuvo que ser debido a la expansión de los nuevos restaurantes exclusivos de pollo. (¿¿¿¿¿ ?????)
No se como aparezco caminando en un gran patio, rodeado de altas paredes, y efectivamente confirmo que la arquitectura del lugar tiene agudas influencias árabes. El lugar esta vacío, y el cielo esta gris, muy oscuro, como si estuviera nublado y también fuera a caer la noche. El único sentimiento seguro que recuerdo es que tuve miedo, mucho miedo y una gran desesperación. Oigo como se cierra una gran puerta, y volteo mi vista tratando de ubicar de donde viene ese sonido de zapatos con tacón de mujer, a lo lejos veo una dama vestida de negro, con una blusa de manga larga hasta las muñecas, y una pequeña pechera de color verde oscuro, ya era mayor, sin embargo se podía concluir que fue muy hermosa y bastante guapa, de pelo plateado por las canas, arreglado en un elegante peinado hacia arriba y atrás. Al pasar cerca de mi, con paso un tanto apresurado, me vio fijamente, como molesta, como amenazadora, no puedo olvidar esos ojos profundos de color verde-castaño, parecían tristes, pero muy seguros que me dijeron: “no creas que vas a salir de aquí…..”. No entendí por que dijo eso.
Oigo música, y risas, y ruidos, y me dirijo a la puerta desde donde se originan esos sonidos….. la abro, y de repente una gran habitación, amplia, alta, con columnas por todos lados, y finamente adornada con velos de seda de color pastel: celestes, rosados, amarillos, azules, verdes, aquas….. Una multitud estaba reunida al centro, y cuando me estaba acercando, un brazo sale de la nada y me jala, me saca de ese salón y me dice: "no puede estar allí, es una reunión privada....." se que salí y solo recuerdo a la gente y a uno, dos o tres actores vestidos de eunucos que estaban haciendo acrobacias……..mientras salgo, imágenes esporádicas se aparecen ante mí.................eran los enfermeros del manicomio regresándome a mi celda........ya puedo volver a rezar.....