Ella entra a mi oficina, me pongo de pie,
Y con una amable sonrisa
Estiro mi mano para presentarme y saludarla,
Ella con una sensual brutalidad de adolescente
Se acerca y me besa la mejilla…..
Sorprendido, le ayudo con la silla,
Y yo también ocupo la mía,
Empezamos a hablar,
Pasan miles de cosas por mi cabeza,
Y no tengo idea en que YO la puedo ayudar.
Es mucho más alta que yo,
Tiene el pelo negro y muy largo, es lacio,
Una sonrisa que encanta al inmaduro
Y un escote y minifalda que a todos
Nos hace pensar…..
Sin embargo, es en esa mirada, donde los hombres,
De una absurda manera, perdemos cualquier
Rastro de decencia y de Cordura.
No puedo poner atención, a pesar de que no
Ha dejado de hablar.
Solo he tenido tiempo para defenderme.
Es agresiva con gran maestría, sabe qué decir,
Cuando decirlo, y lo mas importante,
Qué vibración de su cuerpo producir
Para impactarme mejor.
No puedo dejar de ver sus pies,
Ni tampoco la textura de sus piernas,
Y me empiezan a saturar, los mensajes
Que ella me manda.
Creo que me rendiré.
Su voz, sus palabras y su OLOR
Me empiezan a irritar (¿O a delirar?)
Ella hace desborde de pasión,
Sabe como hacerlo,
Es como una felina, depredadora,
Usa todo lo que tiene.
He podido ver casi todo su busto muchas veces,
Y casi siento ya la suavidad de su cuello.
Repentinamente se levanta, y camina hacia
Un espejo colgado en una esquina,
Por fin puedo sentir su imagen de espalda,
Ella buscó el momento adecuado, y por supuesto,
Pude ver mucho de su cuerpo, desde sus talones,
Hasta lo más desnudo de sus muslos, lo que no vi,
No me fue difícil imaginarlo. Las apuestas están hechas,
Ella cree que ganó, sin embargo, con mi misma sonrisa
De entrada, me despido de ella, la saludo con la mano,
Ella ya no me besa…………
Y con una amable sonrisa
Estiro mi mano para presentarme y saludarla,
Ella con una sensual brutalidad de adolescente
Se acerca y me besa la mejilla…..
Sorprendido, le ayudo con la silla,
Y yo también ocupo la mía,
Empezamos a hablar,
Pasan miles de cosas por mi cabeza,
Y no tengo idea en que YO la puedo ayudar.
Es mucho más alta que yo,
Tiene el pelo negro y muy largo, es lacio,
Una sonrisa que encanta al inmaduro
Y un escote y minifalda que a todos
Nos hace pensar…..
Sin embargo, es en esa mirada, donde los hombres,
De una absurda manera, perdemos cualquier
Rastro de decencia y de Cordura.
No puedo poner atención, a pesar de que no
Ha dejado de hablar.
Solo he tenido tiempo para defenderme.
Es agresiva con gran maestría, sabe qué decir,
Cuando decirlo, y lo mas importante,
Qué vibración de su cuerpo producir
Para impactarme mejor.
No puedo dejar de ver sus pies,
Ni tampoco la textura de sus piernas,
Y me empiezan a saturar, los mensajes
Que ella me manda.
Creo que me rendiré.
Su voz, sus palabras y su OLOR
Me empiezan a irritar (¿O a delirar?)
Ella hace desborde de pasión,
Sabe como hacerlo,
Es como una felina, depredadora,
Usa todo lo que tiene.
He podido ver casi todo su busto muchas veces,
Y casi siento ya la suavidad de su cuello.
Repentinamente se levanta, y camina hacia
Un espejo colgado en una esquina,
Por fin puedo sentir su imagen de espalda,
Ella buscó el momento adecuado, y por supuesto,
Pude ver mucho de su cuerpo, desde sus talones,
Hasta lo más desnudo de sus muslos, lo que no vi,
No me fue difícil imaginarlo. Las apuestas están hechas,
Ella cree que ganó, sin embargo, con mi misma sonrisa
De entrada, me despido de ella, la saludo con la mano,
Ella ya no me besa…………
Con cierta tierna nostalgia y tristeza, veo como se aleja
Esa mujer de medio siglo ya, con dos hijos en la vida, y
Un casi nieto, que se aleja apasionadamente destrozada
Porque el tiempo pasó y ella aún no se ha dado cuenta.